El derecho ciudadano a no escuchar estupideces de políticos.

Foto por UN Women

Foto por UN Women

No sé si realmente alguna vez fuimos el país más feliz del mundo, pero creo que vamos en camino a ser uno de los países con ciudadanos más frustrados.

El problema no es que como ciudadanos nos frustren las presas, el problema es que nuestro presidente con dos años en ejercicio nos diga que no entiende porqué se hacen las presas pero como candidato nos prometió eliminarlas.

Es cierto que no es lo mismo verla venir que bailar con ella, pero también es cierto que por respeto a todos los que votamos por él debería disimular y no aceptar que no sabe un carajo cómo cumplir las promesas que hizo para ser presidente.

El problema no es que este gobierno trate de darle una solución al problema de hacinamiento en las cárceles, el problema es que este gobierno sienta más empatía por los presos que por sus ciudadanos que deben enfrentarse día a día con el problema de la inseguridad en este país.

El problema no es que liberen presos, el problema es que lo hagan de la forma más mediocre posible, sin preocuparse por el daño que le pueden hacer sus golondrinas a las familias afectadas. ¿Por qué no esperaron a tener los brazaletes listos antes de liberar presos? Para mi es tan criminal el gobierno  como los reos liberados de forma irresponsable.

El problema no solo tiene que ver con que como ciudadanos sintamos que cada aumento injustificado de gasolina se haga para pagar privilegios de unos pocos, sino que nuestro presidente se burle de nosotros al decir que si no se paga cada aumento correremos riesgo de un desabastecimiento.

Es obvio que nadie está proponiendo pagar menos de lo que corresponde, pero con la gasolina más cara de Centroamérica  es evidente que tenemos un problema y es obligación de nuestros gobernantes el buscarle una solución.

Foto: Página de Facebook del diputado.

Foto: Página de Facebook del diputado.

El problema no solo es que tengamos radicales religiosos como diputados en la Asamblea Legislativa, sino que ante un ataque terrorista como el que se dio en Estados Unidos, un diputado se raje a justificar la matanza porque las víctimas estaban en un lugar indebido.  Uno puede entender que como extremistas religiosos no estén de acuerdo con las preferencias sexuales de algunos, pero si fuesen verdaderos cristianos sentirían empatía por la vida y/o el sufrimiento de otro ser humano.

Es cierto que como sociedad somos responsables por la elección de nuestros gobernantes, pero también es cierto que como ciudadanos deberíamos tener un derecho a no escuchar estupideces de los políticos, porque no solo nos agreden con su mal gobierno sino que se burlan de nuestra inteligencia con sus palabras torpes en medios de comunicación.

Uno puede entender que algunos gobernantes frustrados contesten con el hígado ante las consultas de la prensa. ¿Pero tanto les cuesta elegir el silencio cuando basura es lo único que puede salir de sus bocas?

No estaría mal que se asesoren mejor en comunicación y aunque no hay mucho que se pueda hacer para defender un gobierno desastroso, bastaría con que no traten de apagar el fuego con gasolina.

 

Un Gobierno torpe

Gobierno de la República de Costa Rica

Gobierno de la República de Costa RicaYo estoy de acuerdo con Presidencia y  el MICITT con respecto al hecho que  sanciones tan graves como cerrar medios de comunicación no tenían la más mínima posibilidad de  convertirse en ley de la República.

Sin embargo, difiero grandemente con respecto a que este tipo de propuestas no sean una amenaza para nuestra democracia, porque lo son. Y deben aplastarse como a  mosquitos con dengue a 100 km de su objetivo humano más cercano.

Quien siquiera insinúe que en nuestro país tengamos que tomar un camino donde se permita la violación de derechos fundamentales por razones políticas es una persona que merece no sólo ser removida de su cargo, sino debe ser señalada públicamente y pagar el costo político.

Sinceramente no creo que la iniciativa provenga ni de la ex ministra o del  ex viceministro del MICITT, sino de un actor político, con mucho más poder, y lo suficientemente torpe como para pensar que  el poder le alcanza para amedrentar medios de comunicación y que en caso de jalarse una torta el precio a pagar es tan “bajo” como una embajada.

Algún día este gobierno entenderá que para tener una buena comunicación no se debe dejar nada  a la improvisación y cuidar  bien los detalles.

Pero cuando no se es capaz de remover la mancha expansiva más grande, mucho más difícil poner atención a esos pequeños detalles que le rodean y  que generan crisis todos los días.

Las manchas simplemente no tienen habilidades políticas.

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