La guerra que la fuerza roja tiene perdida contra Uber.

Foto por Randy Robertson
Foto por Ben Combee .

Foto por Ben Combee .

Los taxistas rojos deben entender que su principal enemigo es la propia fuerza roja.

Yo no puedo negar que en varios años de utilizar taxis rojos me he encontrado con una gran mayoría de taxistas que me han dado un buen trato e inclusive he hecho amigos de los taxistas formales. El problema es que una importante minoría entre maltratos, marías alteradas y conducción temeraria se han encargado de lesionar su marca de forma irreversible.

Cada taxista rojo que vemos en las calles es un pequeño emprendimiento que explota una marca reconocida por todos, nada más y nada menos que la del taxi rojo. Una marca que todos reconocemos aunque no se encuentre registrada y donde la percepción de calidad de servicio se ve altamente influenciada por esa minoría inescrupulosa.

Los estándares de calidad que exige el Estado a los concesionarios de taxi son sumamente bajos y lo peor es que tampoco se vela por su estricto cumplimiento, lo que genera clientes descontentos en gran escala.

¿Se imaginan si McDonalds dejara por la libre cada restaurante franquiciado? 

No hay forma que la fuerza roja gane la guerra contra Uber, porque el único músculo que tienen es haciendo protestas y bloqueos. ¿Pero adivinen qué? Eso solo les perjudica la imagen.

Servicio al cliente.

Foto por Randy Robertson

Foto por Randy Robertson

Mientras Uber capacita a sus conductores para dar un servicio a la altura de nuestros tiempos, los dueños de los taxis rojos contratan a choferes que son explotados y esto se traduce en marías alteradas y choferes malhumorados que no quiere hacer viajes cortos para “no perder”.

Como comentaba en este otro artículo, los taxistas rojos deben aplicar un modelo tarifario más parecido al de Uber y tomar prestadas muchas de sus virtudes.

Al igual que Uber, el primer kilómetro debería ser de mil colones y los adicionales costar la tercera parte.  Esto hace que los viajes cortos sean negocio y los viajes largos no sean tan caros: todos ganan. (Antes de que llegara Uber muchos taxistas me decían que estaban de acuerdo con este modelo tarifario)

Pero esto requeriría que los legisladores y la fuerza rojo dejen de pensar tan cuadrado y propongan un modelo más innovador.

Obligados a Innovar

Si fuera por mi, permitiría que algunas cooperativas puedan cambiar los colores de los taxistas afiliados, que tengan aplicaciones para cada una de ellas y así se puedan diferenciar.

También se deben agregar concesiones para autos de lujo con tarifas más altas y donde el taxista si quiere pertenecer a Uber pueda hacerlo.

Al final como usuarios finales solo queremos más opciones y servicio de buena calidad.

Mientras los taxistas no entiendan esto y quieran obligarnos a usar su servicio, nosotros seguiremos utilizando lo que mejor nos convenga.

¡Cuidado con Uber!

uber

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Uber en Costa Rica  ha venido a traer nuevas oportunidades de negocio para algunos y una atractiva opción de transporte que supera el que brindan los taxistas rojos, a un mejor precio.

Pero como en todo, nada es perfecto:

La tarifa dinámica

Desde noviembre Uber lanzó la tarifa dinámica, que aplica cuando la demanda de viajes exceda la cantidad de conductores en la calle, esto con el fin de atraer a más personas para que brinden el servicio. Las personas antes de solicitar el servicio son informadas que en ese momento se aplica la tarifa dinámica, por lo que podrían no aceptarla y pedir un taxi rojo.

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Dividir la tarifa. El uso de este sistema tiene un costo adicional que no le es informado al usuario antes de usarlo.

En Estados Unidos se reportó que en Año Nuevo la tarifa dinámica ha sido hasta 9.9 veces mayor que la tarifa normal lo que ha generado muchas molestias ya que si usted sale de su casa contando con Uber, se puede llevar una muy mala sorpresa.  En Costa Rica, el aumento no ha sido tan radical todavía, y en la actualidad  se dice que puede llegar hasta el doble de la tarifa normal, aunque mi novia vio una tarifa de hasta 3.6x.

El costo escondido.

Un día de estos con un amigo decidimos dividir la tarifa de Uber, lo que se puede hacer de una forma muy fácil, verdaderamente una maravilla, pero con un costo escondido de ₵280, el cual no se indica ni en el sitio web de Uber, ni en la aplicación al usarlo y solo en la factura al pagar. El problema no es que lo cobren sino que no le digan a uno previamente. ¡Muy mal, Uber!

Normalmente para dividir una cuenta, recurrimos a SINPE Móvil que se envía por mensaje de texto y es gratuito.

El chofer que se pierde.

Que el chofer se pierda no es tan difícil, y cuando pasa en un taxi rojo muchos te hacen un descuento por el error, pero el problema con Uber es que como el taxista no es quien te cobra el trámite del reembolso – si es que existe- es más complejo.

Hasta la fecha he escuchado tres historias donde  el chofer de Uber se pierde, da un vueltón y al pasajero le toca asumir el costo.

El chofer que monta al pasajero equivocado.

Hace un tiempo un tuitero reportó que pidió Uber, su carro llegó pero montó a otro pasajero, pero el viaje se lo cobraron a él. Con el agravante que cuando reportó la situación a la cuenta de twitter, esta lo bloqueó.  El tuitero me copió en su denuncia y yo también hice la consulta, porque honestamente me genera mucha desconfianza, pero la cuenta tampoco contestó.  ¿Qué pasaría si fuese algo más grave? ¿También se harían los chanchos?

No podemos confiar en Uber al 100%.

He escuchado muchas personas que están tan enamoradas de Uber y odian tanto el mal servicio y actitud de muchos de los taxistas rojos (me incluyo), que pierden la perspectiva y desean que desaparezcan los taxis rojos.

En lo personal deseo que Uber le meta presión a los rojos para que mejoren y ambos servicios co-existan en el mercado.

De esa forma cuando Uber busque aprovecharse subiendo las tarifas de forma desproporcionada siempre tendremos otra opción.