El imbécil

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imbécil.

(Del lat. imbecillis).

1. adj. Alelado, escaso de razón. U. t. c. s.

2. adj. p. us. Flaco, débil.


 “El mundo está plagado de imbéciles, desde políticos hasta compañeros de trabajo que se equivocan en todo y roban aire”….Bueno lo anterior es exactamente lo que diría un imbécil, porque el primer síntoma que presenta el imbécil es ver su reflejo en los demás.

Esta clase de espécimen es tan pero tan destacada que ve como imbécil a cualquiera que no sea tan “inteligente” como él, porque claro cualquiera por debajo de su inteligencia debe ser imbécil. El tipo se cree tan inteligente pero se pone en la línea entre lo normal y lo estúpido…¡qué clase de animal!

El imbécil promedio nunca se detiene a pensar que puede estar equivocado, por eso habla con propiedad, discrimina, señala y trata de imbécil a todo aquel que piensa diferente.

Ego de CartónEl imbécil más peligroso es aquel que se cree superior porque cree que un cartón o colección de cartones lo hacen superior, sin detenerse a pensar que el dinero no le compra cerebro, pero sí oportunidades que pueden traducirse en títulos académicos pero nunca en inteligencia. Si uno tiene la oportunidad de estudiar debe ser agradecido y no mirar por debajo a todo aquel que no tuvo la oportunidad.

El imbécil no ve la inteligencia como una virtud que se debe usar para el bien colectivo, sino más bien tiene una visión más egoísta y la usa para sentirse superior y humillar a los demás. Esta clase de imbécil podrá ser inteligente, pero la carencia de inteligencia emocional lo nubla y lo convierte en el imbécil kamikaze, porque con tal del conseguir sus objetivos causará mucha destrucción a su alrededor pero sobre todo hacia sí mismo.

Al imbécil social le gusta rodearse de seres rastreros que a punta de brocha y lengua lo hagan sentir bien, por lo que se sentirá amenazado por la gente honesta o más inteligente que él. Esta clase de imbécil se aislará en un mundo superficial que lo hará más imbécil porque no entiende que cuando creamos nuestra red social también elegimos nuestro destino, porque quienes nos rodean también influyen en nosotros.

Al imbécil social también le cuesta apreciar a las personas que lo rodean, por eso las aleja y extraña cuando ya no están, lo que lo entierra en un mundo de decepción que lo hacen todavía más imbécil.

La mejor vacuna contra la imbecilidad es la constante auto-evaluación y el desarrollo de la humildad que nos permitan reconocer nuestros errores y la posibilidad de ser o haber sido unos imbéciles.

Yo he sido un imbécil en algunos momentos, es factible que pueda tener una recaída, pero si sigo rodeado de la gente adecuada y  los protocolos de auto-evaluación siguen funcionando me daré cuenta antes de hacerle daño a alguien o a mi mismo.

¡Dejando a una zorra o a un pulgoso!

Créditos: jaymantri.com
Créditos: jaymantri.com

Créditos: jaymantri.com

Esa terrible sensación de no sentirse valorado, no querido y atrapado en una relación enfermiza donde estás consciente que la persona tiene otras personas, pero todo está bien, porque es peor estar solo. ¡Qué diablos!

Es triste pensar cómo las personas pueden tenerle más miedo a la exquisita soledad que a las asquerosas venéreas.

Es impresionante como un ser humano puede valorar más la compañía que pisotea su dignidad que la soledad que eleva el espíritu. Quien no es feliz solo, no puede ser feliz en compañía. Quien no se quiere a sí mismo, no puede querer a otros. ¡Simple!

Esa terrible sensación de verse en el espejo y ver como nuestros ojos reflejan tristeza. Somos un producto de nuestras decisiones y a veces el espejo refleja a ese producto mal empaquetado que no refleja nuestro verdadero ser.

 ¡Hora de decidir libertad!

Créditos:Unsplash

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Es hora de dejar a esa zorra o a ese asqueroso pulgoso que te valoran tanto que prefieren un pedazo de carne fácil y vacío antes que ese producto genial que todavía ni vos mismo conocés.

La libertad te rediseña, te ayuda a descubrirte, te mejora y en vez de ser un estado de vergüenza es un estado de felicidad y empoderamiento el cual no se puede sacrificar por cualquier imbécil.

Las personas que realmente son felices nunca dejan de abrazar la soledad, porque los mejores momentos en pareja se alimentan con soledad previa, porque cada vez podemos entregar una mejor persona a ese alguien a quien hemos elegido como nuestro compañer@ de viaje.

El tiempo es corto y la juventud pasa rápido como para desperdiciarla en esa zorra o pulgoso que  no te valora.

Cada relación es un ciclo de la vida, aunque las relaciones longevas tienen muchos ciclos, pero las relaciones con l@s pulgos@s es mejor no haberlas tenido o salirse antes que te peguen una enfermedad. ¡Hágame caso!

Abrace la soledad y prepárese para el siguiente ciclo. ¡Lo va a disfrutar!

 

Nota aclaratoria: Artículo inspirado en esta canción de Kevin Jonhansen….ya que estoy en maratón para prepararme para el concierto. Al cual voy con mi novia, la cual no es una pulgosa, ni la estoy dejando jaja