El problema no es de La Tocola

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tocolaHace unos días me di cuenta que existía una página de Facebook que se llamaba “La Tocola” que estaba generando mucha polémica en redes sociales, vi los videos y la verdad solo uno me dio gracia.

Reconociendo que no soy el público meta decidí seguir con mi vida y no me detuve a hacer un comentario negativo porque  ¿En qué me afecta lo que hace La Tocola? 

La verdad es que me agradan los proyectos alternativos como el de “La Tocola” donde se hacen esfuerzos por sacar algo diferente, salirse del cajón y darle a nuestra sociedad la posibilidad de consumir contenido que le guste.

A mi no me gusta el material de La Tocola, tampoco he consumido marihuana y aunque estoy a favor de que se legalice estoy convencido de que el mensaje de La Tocola ayuda poco o nada en esta lucha para legalizar la marihuana.

Raquel, como se llama la creadora de este personaje ficticio tiene el derecho de hacer su intento, porque quienes creemos en la libertad de expresión no podemos apoyar solo a quienes piensen igual que nosotros o a quienes se expresan de acuerdo a lo que nos parece correcto, adecuado o hasta gracioso.

Apuesto que a causa de la atención mediática se va a mejorar el personaje y talvez hasta se logre tener un mensaje inteligente. La muchacha se ve que tiene el potencial.

El problema no es de La Tocola

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Si usted es padre de familia y cree que La Tocola es mala influencia para sus hijos, qué pena recordarle que desde que les dio acceso a internet ellos pueden acceder a los contenidos disponibles y que sino se les dio buena educación e inculcó valores es factible que ya estén consumiendo contenidos realmente nocivos y hasta peligrosos para ellos. Si le preocupa La Tocola mejor ni le cuento que otras cosas se pueden encontrar por ahí.

La Tocola se viraliza porque hay un público que le gusta ese contenido y si un contenido de este tipo se viraliza es porque hay personas que le dan la bienvenida y lo comparte. Si a sus hijos les llega este contenido es porque tienen enlaces que les pasan este contenido.

Esto es como Trump en Estados Unidos o los políticos de nuestro país: son un reflejo de la sociedad en la que se encuentran.

Dejen a La Tocola ser La Tocola y que su comunidad le aplauda todo lo que haga.  En vez de preocuparse por una muchacha sobre la que ustedes no tienen responsabilidad, preocúpense por sus hijos o seres queridos para que no caigan en las garras de verdaderas amenazas para la sociedad.

¡La Tocola es comedia, déjenla ser! ¡Sino le gusta no la consuma, así funciona internet!

Hay verdaderos peligros en internet que los papás ignoran: ¡la educación es la mejor vía y no la censura…..!

La guerra que la fuerza roja tiene perdida contra Uber.

Foto por Randy Robertson
Foto por Ben Combee .

Foto por Ben Combee .

Los taxistas rojos deben entender que su principal enemigo es la propia fuerza roja.

Yo no puedo negar que en varios años de utilizar taxis rojos me he encontrado con una gran mayoría de taxistas que me han dado un buen trato e inclusive he hecho amigos de los taxistas formales. El problema es que una importante minoría entre maltratos, marías alteradas y conducción temeraria se han encargado de lesionar su marca de forma irreversible.

Cada taxista rojo que vemos en las calles es un pequeño emprendimiento que explota una marca reconocida por todos, nada más y nada menos que la del taxi rojo. Una marca que todos reconocemos aunque no se encuentre registrada y donde la percepción de calidad de servicio se ve altamente influenciada por esa minoría inescrupulosa.

Los estándares de calidad que exige el Estado a los concesionarios de taxi son sumamente bajos y lo peor es que tampoco se vela por su estricto cumplimiento, lo que genera clientes descontentos en gran escala.

¿Se imaginan si McDonalds dejara por la libre cada restaurante franquiciado? 

No hay forma que la fuerza roja gane la guerra contra Uber, porque el único músculo que tienen es haciendo protestas y bloqueos. ¿Pero adivinen qué? Eso solo les perjudica la imagen.

Servicio al cliente.

Foto por Randy Robertson

Foto por Randy Robertson

Mientras Uber capacita a sus conductores para dar un servicio a la altura de nuestros tiempos, los dueños de los taxis rojos contratan a choferes que son explotados y esto se traduce en marías alteradas y choferes malhumorados que no quiere hacer viajes cortos para “no perder”.

Como comentaba en este otro artículo, los taxistas rojos deben aplicar un modelo tarifario más parecido al de Uber y tomar prestadas muchas de sus virtudes.

Al igual que Uber, el primer kilómetro debería ser de mil colones y los adicionales costar la tercera parte.  Esto hace que los viajes cortos sean negocio y los viajes largos no sean tan caros: todos ganan. (Antes de que llegara Uber muchos taxistas me decían que estaban de acuerdo con este modelo tarifario)

Pero esto requeriría que los legisladores y la fuerza rojo dejen de pensar tan cuadrado y propongan un modelo más innovador.

Obligados a Innovar

Si fuera por mi, permitiría que algunas cooperativas puedan cambiar los colores de los taxistas afiliados, que tengan aplicaciones para cada una de ellas y así se puedan diferenciar.

También se deben agregar concesiones para autos de lujo con tarifas más altas y donde el taxista si quiere pertenecer a Uber pueda hacerlo.

Al final como usuarios finales solo queremos más opciones y servicio de buena calidad.

Mientras los taxistas no entiendan esto y quieran obligarnos a usar su servicio, nosotros seguiremos utilizando lo que mejor nos convenga.