Las buenas y malas noticias de la Reforma Procesal Laboral

La Reforma Procesal LaboralJustice no es un combinado de malas noticias como algunos quieren hacer ver, ya que su principal aporte es modernizar la legislación laboral, trayendo así beneficios a la fuerza laboral del país.

Con esta ley, el ejercicio del derecho a huelga no es tan antojadizo como antes y define el proceso que debe seguirse, entre las que destacan el agotamiento de la huelga legal y la figura del arbitraje como medio de solución para las personas trabajadores de servicios esenciales.

Lastimosamente esta ley viene con gol, a pesar de que fue aprobada con votos y revisión de muchas partes que hoy se oponen:

El texto del proyecto que se presenta a consideración de la Asamblea Legislativa es el resultado de numerosas actividades llevadas a cabo con la participación de magistrados y magistradas titulares y suplentes de la Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia, jueces y juezas de trabajo, profesionales en derecho ligados al Derecho de Trabajo, funcionarios del Ministerio de Trabajo, representantes de cámaras patronales y del sector sindical

Las mala noticias

Firma-levantamiento-Reforma-Procesal-Laboral_LNCIMA20141212_0085_28-150x150Esta normativa, entre otras cosas, intenta traer seguridad jurídica y formalidad  al ejercicio del derecho de huelga, pero desde una perspectiva de buena fe con la que no siempre actúan los sindicatos.

El gran problema reside en la huelga en los servicios esenciales, ya que si bien es cierto esta legislación compensa la limitación de ir a huelga para los trabajadores  de estos servicios con la figura del arbitraje para resolver sus conflictos, al mismo tiempo les permite ir a huelga si aseguran que pueden dar servicios mínimos.

¿Y eso es un plan de servicios mínimos que afecta derechos fundamentales de forma mínima o que reduce la cantidad de personas a las que se le afectará su derecho de salud u otros de forma integral? Dudo de la constitucionalidad de esta normativa.

Por otro lado, pueden ir a huelga si presentan con dos semanas de antelación un plan de servicios mínimos, el cual de no ser aprobado debe llevarse ante un juzgado que si no resuelve en un plazo de quince días se dará por aprobado:

“Si vencido ese plazo, no se hubiere producido resolución judicial, se entenderá aprobado provisionalmente el plan, a los efectos del inicio de la huelga, sin perjuicio de las modificaciones que se introduzcan en la resolución definitiva” Artículo 383.

En otras palabras si existe conflicto con respecto al plan de servicios mínimos, si el juzgado no resuelve en dicho plazo, la huelga que afecta derechos fundamentales como el de Salud puede iniciar. En pocas palabras, más que el derecho de las personas afectadas prima el derecho del ejercicio de la huelga. Si hay conflicto por el plan es porque puede existir afectación a derechos fundamentales, por lo que este artículo no deja de ser peligroso.

En general me parece que puede existir mucha subjetividad para determinar cuál puede ser un plan de servicios mínimos lo cual va a traer mayores problemas.

Y en el caso de los sindicatos radicales me parece que el artículo 395 les da demasiado poder:

Mientras la huelga no haya sido calificada se prohíbe la contratación de trabajadores o trabajadoras temporales para sustituir a quienes estén holgando. Igualmente, mientras el movimiento no haya sido declarado ilegal, será aplicable lo dispuesto en el artículo 616.

Si a esto le sumamos que la huelga puede durar hasta 45 días estamos ante un combo poderoso que puede afectar gravemente la economía del país.

Levantar el veto pareciera fue una decisión política para mantener alianzas, pero que le puede reventar en la cara duramente al Ejecutivo, salvo que esté apostando fuertemente a que la Sala Constitucional le ayude para quedar bien con Dios y con el Diablo.

Puede leer más sobre este tema en el espacio de discusión de Ticoblogger para este tema e inclusive participar con su propio artículo.

El imbécil

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imbécil.

(Del lat. imbecillis).

1. adj. Alelado, escaso de razón. U. t. c. s.

2. adj. p. us. Flaco, débil.


 “El mundo está plagado de imbéciles, desde políticos hasta compañeros de trabajo que se equivocan en todo y roban aire”….Bueno lo anterior es exactamente lo que diría un imbécil, porque el primer síntoma que presenta el imbécil es ver su reflejo en los demás.

Esta clase de espécimen es tan pero tan destacada que ve como imbécil a cualquiera que no sea tan “inteligente” como él, porque claro cualquiera por debajo de su inteligencia debe ser imbécil. El tipo se cree tan inteligente pero se pone en la línea entre lo normal y lo estúpido…¡qué clase de animal!

El imbécil promedio nunca se detiene a pensar que puede estar equivocado, por eso habla con propiedad, discrimina, señala y trata de imbécil a todo aquel que piensa diferente.

Ego de CartónEl imbécil más peligroso es aquel que se cree superior porque cree que un cartón o colección de cartones lo hacen superior, sin detenerse a pensar que el dinero no le compra cerebro, pero sí oportunidades que pueden traducirse en títulos académicos pero nunca en inteligencia. Si uno tiene la oportunidad de estudiar debe ser agradecido y no mirar por debajo a todo aquel que no tuvo la oportunidad.

El imbécil no ve la inteligencia como una virtud que se debe usar para el bien colectivo, sino más bien tiene una visión más egoísta y la usa para sentirse superior y humillar a los demás. Esta clase de imbécil podrá ser inteligente, pero la carencia de inteligencia emocional lo nubla y lo convierte en el imbécil kamikaze, porque con tal del conseguir sus objetivos causará mucha destrucción a su alrededor pero sobre todo hacia sí mismo.

Al imbécil social le gusta rodearse de seres rastreros que a punta de brocha y lengua lo hagan sentir bien, por lo que se sentirá amenazado por la gente honesta o más inteligente que él. Esta clase de imbécil se aislará en un mundo superficial que lo hará más imbécil porque no entiende que cuando creamos nuestra red social también elegimos nuestro destino, porque quienes nos rodean también influyen en nosotros.

Al imbécil social también le cuesta apreciar a las personas que lo rodean, por eso las aleja y extraña cuando ya no están, lo que lo entierra en un mundo de decepción que lo hacen todavía más imbécil.

La mejor vacuna contra la imbecilidad es la constante auto-evaluación y el desarrollo de la humildad que nos permitan reconocer nuestros errores y la posibilidad de ser o haber sido unos imbéciles.

Yo he sido un imbécil en algunos momentos, es factible que pueda tener una recaída, pero si sigo rodeado de la gente adecuada y  los protocolos de auto-evaluación siguen funcionando me daré cuenta antes de hacerle daño a alguien o a mi mismo.